Caminante no hay camino.....


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viernes, 7 de agosto de 2009

Intelectuales (II)



Esta foto también va para Aguinis, que respira el aire francés...que piensa en francés....que ama todo lo francés...
Jean Paul Sartre, caminando las calles de París junto a obreros y estudiantes en mayo del 68, repartiendo volantes. Un intelectual con las patitas en el barro y la cabeza en las ideas de su tiempo. Repartiendo volantes como nuestro Julio Cortázar, volantes manuscritos por él, durante el mismo mayo francés. No muchos como Cortázar tuvieron la valentía de hacer su autocrítica y ponerse del lado de las luchas populares. Pero Aguinis, Secretario de Cultura de Alfonsín, se olvidó de Julio. El mismo Alfonsín no lo recibió,porque era comprometedor, era irritar a los uniformes en ese verano del 83/84. Y cuando Julio se murió, todos esos radicales correctos miraron para otro lado. Al fin y al cabo se había muerto tan, pero tan lejos...
Sartre, Cortázar: los elegí porque parece que a nuestro intelectual de Aurora (no Gründig) lo mueven los que hablan el idioma de los enfants de la patrie.

Carta de un intelectual

¿Se acuerdan de Oscar Rovito, el de los jóvenes viejos? ¿El marido adolescente de la adolescente Bárbara Mujica? Con la altura de un verdadero intelectual, ha desempolvado la carta abierta que en su momento le dirigió al Secretario de Cultura (?), Aguinis. Vigencia total de esa carta, que acabo de sacar de acá.

Buenos Aires, 10 de mayo de 1986


Dr. Marcos Aguinis:

Tomo su propuesta del programa televisivo "20 mujeres"; usaré mi derecho a réplica a través de una Carta de Lectores. Sin ánimo de polemizar. Simplemente me he sentido descalificado con algunas de sus apreciaciones, y creo que no soy el único.Cultura es todo lo que el hombre crea y transforma. Así es; desde el más mínimo acto individual hasta la máxima empresa de conjunto. La cultura no sólo comprende lo bello sino también lo execrable. De acuerdo, pero el problema reside en la óptica desde la cual se califica lo uno y lo otro. Hay quienes entienden que un niño bello tiene que ser rubio de ojos celestes. Y hay quienes ven a un "mamao con tinto pa'olvidar las penas” como un denigrante acto de incultura.Nos habla Ud. de la cultura del autoritarismo y la de la democracia. La cultura es un todo indivisible; toda opción se torna excluyente, máxime cuando no configura el núcleo del problema. ¿Cómo será el bien cuando no exista el mal?Propone Ud. que democracia es la decisión colectiva de respetarnos los unos a los otros. Me parece correcto en el plano individual; quisiera agregar que en el plano social y político, democracia es la responsabilidad de respetar la voluntad mayoritaria del pueblo y ejecutar su mandato.Dijo Ud. en "20 mujeres": La cultura nacional y popular también puede ser autoritaria; y de hecho lo es. Nosotros aspiramos a mejorarla... Digo yo: Cultura nacional y popular puede ser -y de hecho lo es- la decisión de un pueblo de luchar por su liberación, con prescindencia de las formas o derivando a éstas a un plano secundario; es el mismo pueblo el que aspirará a mejorarse, previa conquista del objetivo fundamental. Lo contrario seria presuponer el aprendizaje de buenos modales para la mesa cuando no se tiene qué comer.Los argentinos hemos sido educados para la angustia; por eso, frente a los desafíos, no nos contagiamos formas de coraje, sino formas de angustia, como el pesimismo y la inhibición. No se debe confundir una Secretaria de Cultura Nacional con un consultorio de psicoanálisis. Tampoco se puede cometer la ligereza de poner a todos en la misma bolsa. Es probable, Dr. Aguinis, que Ud. obtenga esa convicción analizando a esos sectores de clase media tilinga que suelen conformar el séquito de exitistas a los cuáles se refiere en otra parte de su mensaje. La historia argentina, aún la más reciente, está llena de hechos heroicos fruto del coraje. Para los grandes desafíos, allí está el testimonio de tantas victimas de la represión y de la antipatria; o la mansa resistencia de los más marginados, que siguen esperando... En todo caso, el pesimismo y la inhibición más generalizados, devienen de la frustración de ver a un gobierno elegido por el pueblo no cumplir con las promesas que se usaron para conseguir sus favores.No obstante, es probable que su terapia sea interesante para esos enfermos graves que tiene el país, cuales son: los que no SIENTEN que la liberación es un problema de dignidad; que la soberanía es un problema de honor; que la justicia social es un problema de derechos humanos; que no hay felicidad del pueblo sin grandeza de la Nación, y viceversa; en fin, los individualistas que, lamentablemente, conforman un número suficiente como para definir eventualmente una elección (Ud. me entiende, hablo de los "independientes"). Pero sigamos con su mensaje: No se trata de poner en acción un nuevo adoctrinamiento indicando qué es bueno y qué es malo. Esto es difícil de conciliar con algunas otras apreciaciones suyas sobre lo corrupto que pueda haber en nosotros, pero ¿se trata acaso de desviar el eje de la discusión hacia una opción falsa y condicionante como tantas otras? (Alfonsín o la patota - Beagle o guerra -Plan Austral o caos económico - etc.) Esto pudo ser astuto para la campaña, pero ahora son gobierno. De todas maneras, si vamos a persistir en opciones extremas, permítame proponer una: Modernismo Importado o Proyecto Nacional, es decir, Alegre Dependencia o Digna Liberación.Por último (para no extendernos demasiado): Vamos a esforzarnos por jerarquizar la cultura. Muy bien, previa implantación de una auténtica Justicia Cultural, lo cual implica poner en vigencia una Democracia Cultural que humildemente revalorice todo lo negado; que reivindique aquello que para los “cultos” es inculto; que reconsidere ¿lo execrable? Dr. Aguinis, si Ud. está invitando sinceramente a la participación de todos, no condicione el debate a la opción “Autoritarismo o Democracia”. Abra el juego para que este pueblo de condenables hábitos autoritarios defina por sí mismo cuál es su problema esencial. Estoy convencido de que este pueblo, así como ya no tolera más autoritarismos, tampoco admite paternalismos que con apariencia democrática esconden la soberbia de los se creen facultados para “ayudarnos” a ser mejores. Además, creo que los argentinos ya hemos dado suficientes muestras de que queremos vivir en democracia, en verdadera democracia.
Ricardo Oscar Rovito D.N.I. 4.363.581

jueves, 6 de agosto de 2009

Hiroshima


"...Ocho de la mañana del seis de agosto en el cielo de Hiroshima.
Naomi se ajusta el obi de su kimono y recuerda a su amigo: -¿Qué estará haciendo ahora?
"Ahora", Toshiro pesca en la isla mientras se pregunta: -¿Qué estará haciendo Naomi?
En el mismo momento, un avión enemigo sobrevuela el cielo de Hiroshima.
En el avión, hombres blancos que pulsan botones y la bomba atómica surca por primera vez un cielo. El cielo de Hiroshima.
Un repentino resplandor ilumina extrañamente la ciudad.
En ella, una mamá amamanta a su hijo por última vez.
Dos viejos trenzan bambúes por última vez.
Una docena de chicos canturrea: "Donguri-Koro Koro- Donguri Ko..." por última vez.
Cientos de mujeres repiten sus gestos habituales por última vez.
Miles de hombres piensan en mañana por última vez.
Naomi sale para hacer unos mandados.
Silenciosa explota la bomba. Hierven, de repente, las aguas del río.Y medio millón de japoneses, medio millón de seres humanos, se desintegran esa mañana.
Y con ellos desaparecen edificios, árboles, calles, animales, puentes y el pasado de Hiroshima.
Ya ninguno de los sobrevivientes podrán volver a reflejarse en el mismo espejo, ni abrir nuevamente la puerta de su casa, ni retomar ningún camino querido.
Nadie será ya quien era.
Hiroshima arrasada por un hongo atómico.
Hiroshima es el sol, ese seis de agosto de 1945. Un sol estallando..."

Elsa Bornemann, Mil grullas.

Libertad de empresa


He aquí los grandes defensores de la libertad de empresa, perdón, de prensa. De prensa antidemocrática querrán decir:
1) censuran el blog del amigo Claudio Díaz, quizá porque desmenuza sus espúreos operativos mediáticos.
2) en Bahía Blanca, colocan cámaras ocultas para vigilar a los trabajadores de Canal 7, y cuando dos de ellos las descubren, simplemente los echan.( Por suerte, el Ministerio de Trabajo les hizo dar una frenada de gusano).
¿A quién sirve Clarín? ¿Qué intereses representa? ¿Para quién nos formatea los cerebros?
The answer, my friends,
is blow'ng in the wind.
The answer is blow'ng in the wind.

lunes, 3 de agosto de 2009

Escalera


Encontré esto acá. Y me pareció el análisis filosófico más claro de nuestra existencia como sociedad, argentina particularmente. ¿Se preguntaron alguna vez de qué manera subimos o nos caemos por la escalera cada uno de nosotros? Me acuerdo de una canción de Patxi Andion: "...porque no hay salvación, decías,/si no es con todos...". Algunos creen que los de primera clase van a compartir el salvavidas o el bote si se hunde el Titanic con los que los adularon durante el viaje: ni ahí. La propiedad privada es sagrada.


La vida es una escalera que transitamos los mortales.
Uno puede subirla oliendo el culo del que va arriba o atento de no pisarle la mano al que viene abajo.
Son formas de caminar la vida.
Tanto los que suben oliendo el culo de arriba como los que lo hacen cuidando la mano del que tienen abajo, probablemente en algún momento tendran que bajar.
De la actitud que hayan tenido al subir, serán las consecuencias que encontrarán al bajar.
Cachetazos o caricias.
Una cantidad importante de Argentinos, el 28 de Junio votó oliendo el culo del de arriba y las
consecuencias de su decisión ya empiezan a sentirse.
Si la política en la Argentina es guiada por los intereses a los que respaldó ese voto, muchos de esos "ciudadanos" irremediablemente irán escalera abajo y se encontrarán con los otros, los manos pisadas.
Una buena oportunidad tendrán entonces de volver a subir la escalera de la vida, con una actitud más solidaria, preocupados por los que vienen abajo y no por el culo de los de arriba.
(gracias por el préstamo, caniche chino)

domingo, 2 de agosto de 2009

oh, la la....La cultura


Pero qué bien este pedido de disculpas del nuevo Secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia,hacia aquellos intelectuales que vieron como un insulto la entonación de la marchita en el acto de su asunción. Pero qué bien....Si hasta yo, que no soy peronista, capaz que me hubiera sumado(al coro, no a los intelectuales ofendidos). Muchachos de Aurora, la guerrera y la golpista: éste es el Secretario de Cultura de la Nación, y encima es peronista, y ¿qué?

"...El martes pasado, durante la presentación de mi gabinete en la Secretaría de Cultura, luego de la entonación del himno nacional, algunos de los presentes cantamos la marcha peronista.Fue espontáneo y no premeditado. Es cierto que era previsible, como también lo fue la reacción de quienes consideraron que el canto era inapropiado.De algún modo, en mi discurso de aquel día me anticipé a dichas reacciones, al agradecer el respeto o la tolerancia de quienes no participaron de la entonación de la famosa marcha que popularizaran millones de descamisados. Yo soy el Secretario de Cultura de todos los argentinos, y eso me honra.Pero la indignación que, en reiterados comentarios, dejan traslucir algunos intelectuales, me obliga a ofrecer mis disculpas inmediatamente.Pido perdón, en primer término, a Miguel Cané y a su memoria, ya que la sala que lleva su nombre fue ultrajada por los versos peronistas. El autor de Juvenilia, que fuera también impulsor de la ley que reprimió y expulsó del país a miles de obreros anarquistas en los tiempos del centenario, no vivió la segunda tiranía, pero seguramente reconocería de inmediato la barbarie y el gesto impúdico avalado (y entonado) por un Secretario de Cultura de la Nación.Me disculpo también con la familia Casares, que alguna vez habitó ese palacio de la calle Alvear y lo ofreció para ceremonias más cultas y refinadas, aunque no logró evitar que la clase ganadera que lo frecuentaba fuera merecedora del mote rastaquouère, por parte de visitantes tan ilustrados como Clemenceau. Seguramente Miguel Cané no pensó en aplicarle al culto y politizado escritor francés el rigor de la Ley de Residencia.Me excuso finalmente por no haber seguido las rigurosas normas que marcan de un modo estricto cómo debe entenderse la libertad de la cultura. Pido perdón por ser un nostálgico dirigista que pretenderá marcar desde el sillón de la calle Alvear los caminos impredecibles que toma la cultura. Para algunos críticos se trata de liberar de ataduras la potencia creadora de nuestros artistas. Todo debe ser posible, dicen, menos, por supuesto, cantar la marcha peronista.Es, parece, imperdonable haber pensado que como Secretario de Cultura debía expresar con sinceridad y transparencia una posición política, en lugar de tratar de agradar exclusivamente a quienes desde siempre impusieron la agenda cultural de la Argentina.¡Cuánta omnipotencia la mía al pensar que sí, que la política suele determinar la cultura de una sociedad! ¡Qué desatino creer que el ocultamiento de los desnudos de la Capilla Sixtina o las 300 películas que se pudieron filmar desde que se recuperó la autarquía del cine, tuvieron que ver con decisiones políticas!¿Cómo es posible además cometer la torpeza de citar en un discurso los nombres de Arturo Jauretche o Raúl Scalabrini Ortiz? ¿Por qué no recité algún párrafo de Jorge Luis Borges o hice algún comentario agudo sobre Michel Foucault o Antonio Gramsci? (a quienes por otra parte suelo leer con enriquecedora frecuencia). No lo hice y para peor, tuve la osadía de nombrar a Jorge Abelardo Ramos, a Jorge Enea Spilimbergo y a Norberto Galasso. ¡Qué atrevimiento poner sobre la mesa a los hombres que me inspiran! Para cuidarme, esas nobles paredes de la calle Alvear deberían haberme susurrado: Prudencia Coscia, ya corrés con desventaja desde tu apellido; demostrales que sos un dócil advenedizo, que agradece las dulces caricias de los que suelen brindar en estos salones.Pero no. Sabía la letra maldita y cuando se largaron algunos de mis compañeros y amigos a cantar la marchita, olvidé todas esas cosas y cometí una zoncera imperdonable. Seguramente surgió en mí ese sentimiento de revancha que, según dicen, nos anima sólo a nosotros y rara vez a quienes nos han censurado, encarcelado, proscripto, discriminado o difamado. Eso fue hace mucho, me aclaran.Y esto otro también: cuentan que Napoleón, una vez que se coronó Emperador, prohibió que sus ejércitos entonaran la irreverente marcha de los Sans Culottes. La censura duró hasta que el invierno ruso puso en retirada a sus legiones. En los días finales, autorizó la marcha que remitía a los jours de gloire de 1789, pero ya era tarde y las tropas rusas, prusianas e inglesas, volvieron a prohibir la marchita de los descamisados franceses.Curiosa paradoja. La marcha peronista fue un grito de los desplazados; nació casi como la contracara de la entonces orgullosa marsellesa que entonaban los manifestantes antiperonistas del '45.Olvidé que las marchas sólo se vuelven respetables cuando se cantan en otro idioma, y en especial cuando las revoluciones que las inspiraron triunfan. La historia, se sabe, siempre la escriben los ganadores. Y sería bueno recordar que los muchachos, aunque unidos, no siempre triunfamos, lo que se vuelve evidente para cualquiera que analice las variables económicas y sociales del '55 a esta parte.Pero como tampoco perdimos del todo y los últimos seis años hemos dado muchos pasos adelante, a veces caemos en la tentación y, orgullosos, damos un grito de corazón. Por todos esos exabruptos, me disculpo.Una melodía familiar e incorregible, me resuena involuntariamente en mi cabeza:Perdón, perdón... qué grande sos..."

Publicado en Miradas al Sur 2/08/09 y acá también

sábado, 1 de agosto de 2009

Pachamama


La Pachamama, o Madre Tierra, es la diosa femenina de la tierra y la fertilidad, una divinidad agrícola benigna concebida como la madre que nutre, protege y sustenta a los seres humanos. En la tradición incaica, es la deidad de la agricultura comunal, fundamento de toda civilización y el Estado Andino. Es la más popular de las creencias mitológicas del ámbito incaico que aún sobrevive con fuerza en las provincias del noroeste argentino.
El 1° de agosto es cuando se alimenta a la Pachamama, para lo cual se entierra una olla de barro con comida cocida, junto a hojas de coca, alcohol, vino, cigarros y chicha, entre otras cosas. También es costumbre que los festejantes usen cordones blancos y negros –atados en los tobillos, muñecas y cuello- confeccionados con lana de llama hilada hacia la izquierda de la Pachamama.
El rito supone que ese día debemos entregarle a la Madre Tierra todo lo que no quisiéramos que a nuestra familia le faltara durante el año y agradecerle por los favores recibidos durante el año pasado. Familias y vecinos se reúnen para abrir un pozo en la tierra, el cual será adornado con serpentina y papel picado. A continuación, se alimenta a la Tierra con maíz, quinoa, chalona, cordero, cabrito, distintas papas, habas, mazorcas, vino, cerveza, gaseosas, coca y otras comidas típicas. Luego se cierra el pozo con las manos y se le da de fumar.
Pachamama, Mapu...conjuros, ensalmos contra tanta soberbia de quienes, autodenominándose "el campo", sustraen a un cono de sombra el origen espúreo de su estirpe: el saqueo y la matanza de nuestros pueblos aborígenes en pos de una patria blanca y europea, granero del mundo y fiesta para pocos.
Que la Pachamama, que Mapu nos proteja con su inmenso poder de tamaños asesinos.