¿Qué les pasa a nuestros intelectuales? Capaces de finas y aceitadas elucubraciones, estudiosos de la minuciosidad, artífices de la palabra justa...Y caen en la red dorada como la costurerita que dio el mal paso encandilada con las luces del centro.Primero fue el buenazo de José Pablo, al que La Nazión, según él, le clavó un puñal por la espalda en una entrevista que su editorial había pautado. Y sí, había que vender el libro. El periodista era tan amable. Fue una charla casi íntima. Y al otro día esas palabras casi íntimas dieron la vuelta al mundo en menos de ochenta horas. Ahora le pasa al Guille. Al que admiro. Como al anterior. No como al Julio, pero por ahí. Saccomanno dice haber recibido un llamado de Norma Giarracca, que le comenta sobre las intenciones de esta Plataforma 2012. Y le dice: Sí, contá conmigo. De onda. Porque parece que la convocatoria a muchos fue así. Por teléfono. O por mail. ( ¿reuniones con arduos debates? ¿intercambios apasionados antes de elaborar el documento? No. Es verano, ¡Qué te pasa!) Y al otro día te desayunás que hay cosas, algunas, pocas, que no te cierran. Pero por sobre todo te enfurece que la nota salga en el diario genocida (no son mis palabras, es una frase del Guille). Y que la madre inspiradora sea nada menos que Betty, y que don Martincho también ande medrando por ahí.
Entonces salimos más rápido que ligero y retiramos nuestras firmas. En resumen, no aprendimos nada. Vuelven a usarnos. Pareciera que no medimos la real dimensión del poder de los medios y del Poder. Pareciera que nuestras patitas tendrían que estar un poco más en el barro y menos en el parquet plastificado.
Porque no somos mala leche. Somos buenas personas. Tenemos las mejores intenciones. Y así y todo, nos han jodido otra vez.
Seguimos siendo las costureritas de la historia.
Y lo seguiremos siendo porque tenemos miedo de que nos etiqueten, le tenemos pavor a ese "intelectual orgánico" del que nos hablaba Gramsci. Por sobre todo colocamos nuestra independencia, nuestro pensamiento crítico. Que no está mal. Nada mal. Pero que tiene el riesgo de hacernos tropezar varias veces con la misma piedra, parece.
Como experiencia debería servirnos, creo. Y ver de qué va la cosa hoy, ahora, aquí. Digo, para que los Reyes no nos sigan trayendo estos regalitos inesperados, como a aquel nenito que había pedido una bici y se encontró con un combo de calzoncillos y camisetas...
( Disgresión: mi último post antes de sumergirme en parciales, coloquios y finales fue en el aniversario de Néstor. Mirá vos, qué ironía. Ese tipo sí que la tenía clara. Por supuesto, me dirán. No era un intelectual con pensamiento crítico e independiente. No, vieja, no. Era el mayor cuadro político de los últimos 30 años. Ahí está la diferencia),.