
Fuiste a preparar café a la cocina de la escuela, y te encontraste con la indignación indignada del kiosquero, una maestra, y las tres auxiliares (a las que en mi época se les decía porteras, como si lo único que tuvieran que hacer fuera abrir la puerta).
Indignados porque el mini-monopolio de la información bahiense había asegurado que, en un barrio de la periferia, las casas del Plan Federal iban a ser entregadas a "esos tipos que van a traer del conurbano".
Náaaaa, les dijiste. Ya lo aclaró el delegado municipal del barrio: hay una condición primerísima para calificar en estos planes, y es la residencia en el lugar por no menos de cinco años.
Medio que no te creyeron. Porque se imaginan, "esa" gente que traerán de allá. Patético, porque una de las compañeras auxiliares es parte de "esa" gente , y vino de allá. Patético, porque no estaban hablando ni Bioy, ni Borges, ni la Vicky Ocampo. Estaban hablando laburantes como vos...
Y siguieron los lugares comunes: que no hay que regalarles nada, que si no no trabajan, que si les das semillas para una quintita ni siquiera las riegan, que es más fácil robar que trabajar...
Toda la batería de frases hechas del mediopelo argentino.
Y por debajo, muy por debajo pero ahí: el odio al Otro, al diferente, al que se tiene que quedar escondido, y en lo posible no existir en esta ciudad de gentes tan pero tan gentes.
Los miraste a todos un poquito y les dijiste: qué jodidos somos, muchachis, pero qué jodidos somos. Olvidados de nuestra identidad. Peleando con uñas y dientes para parecernos a los que envidiamos, a los personajes de Caras, de Gente, de la televicio. Como en esa escalera que querés subir pisando al de abajo y mirándole el culo al de arriba. Como si el de arriba te permitiera subir, mirá vos.
Lo más triste de todo, lo más peligroso, es que la maestra era una de las más convencidas. Qué estrategias aplicará en su labor docente en una escuela que no es precisamente el San Andrés...Con qué prejuicios se enfrenta cada día al entrar al aula donde un ochenta por ciento son morochitos..pero lindos, eh? Qué enseña esta mina, qué enseña...
Si escarbás un poquito surge todo lo otro: que con los militares vivíamos tranquilos, que este es un gobierno de zurdos, que nos están matando a todos...
Mirá si no nos debemos la gran discusión nacional todavía. Mirá si no fue profundo el daño. Mirá si no nos destruyeron.
Eso sí, qué bonito es que haya una ley de matrimonio igualitario. Nos hace sentir progres, por permitir a un sector de lo diferente que puede, después de tanto escarnio, asomarse a la luz. Pero pará ahí, che...Los negros son otra cosa...Los negros tienen cuarenta hijos para cobrar la asignación universal. Y ni siquiera llevan los pibes al hospital. Y las pibas embarazadas, ni un control se hacen.... Y cuando vos les decís que no, que viste las libretas, que las salitas médicas laburan todo el día, que las pibas se controlan, se hacen ecografías...Te contestan, ¿ah, sí? como quien oye llover. Porque la coraza que les recubre el marote lleno de frases hechas es impenetrable, como el bosque chaqueño.
Qué pelea cultural la que hay que dar, cuando los sectores dominantes han logrado formatear las cabezas del dominado de tal manera. ¿Cómo decía el viejito Marx? ¿Era la tesis 11? Eso... eso de que la existencia de la ignominia no alcanzaba, había que tener conciencia de la ignominia.
Mirá si falta todavía. Mirá si el camino es largo.
Eso sí: la alfombra ya se corrió y la mugre se ve. No podés ocultarla. ¿No te parece que de acá el camino es más fácil?