Caminante no hay camino.....


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miércoles, 12 de enero de 2011

Noelia nunca se fue...



















Noelia, la maestra ventajera, ignorante, mediocre, llena de abalorios y pintada como una puerta.
Noelia, que se escondía, en lo posible, con el profesor Zaranda. Y siempre le arruinaba el día a su directora obsecuente.
Con Noelia, muchas docentes nos divertíamos sinceramente, viendo cómo describía realidades que veíamos día a día en la escuela.
La histeria, el pensamiento chiquitito, las frases hechas, el tono de maestrita ciruela...
Yo pensé que Noelia se había ido por los ríos del olvido.
Pero me equivoqué...Noelia está viva y vive en el féis. En la página La docencia enloquece, en donde podés encontrar los comentarios más violentos y crispados que te puedas imaginar. Noelia se pasea entre esas docentes que opinan, que atacan, que te demuestran que su ombligo es lo más importante del mundo.
El administrador de la página es el señor Fernando Carlos, asesor ad honorem de temas variopintos para el magisterio. Algunas maestras dicen: "Fernando nos asesora mucho mejor que cualquier gremio". A lo mejor. Siempre las maestras hemos sido reacias a la disciplina sindical. Pensá que en el tiempo de la Marcha Blanca todavía estábamos debatiendo si el nuestro era un trabajo o un servicio de apostolado. Nunca exigimos que nuestro patrón, el Estado, nos proveyera el uniforme. Porque vio, vecina, eso de tener todas el guardapolvo igual, sin puntillitas, sin rasos...No, Noelia no lo podía aceptar. Apóstoles y apóstolas de la educación, eso éramos.
La cosa es que durante un tiempo leí los comentarios de la susodicha página...Leí y padecí...Pero hoy, después de que el señor administrador pusiera, como llave para abrir la caja de los demonios, "...el gobierno provincial pagará $500 en dos veces a los docentes...", ahí, digo, se me terminó la paciencia y la vergüenza.
No sé si tenés ganas de pasearte por esos lares. Hay que tener estómago para escuchar lo que cualquier doña Rosa de Lázzari te puede decir en una verdulería. Odio, resentimiento, discriminación, ataque al Otro, victimización, porque parece que las docentes somos las primeras y únicas trabajadoras.
Y el señor que tan bien asesora previsionalmente, parece que no lo hace en su papel de administrador de la página. Cuanto peores y más violentos son los comentarios debe pensar...pero qué buena está la paginita que inventé...
De hecho en su blog hay denuncias de lectores que se animaron a decir algo discordante, y a los que democráticamente los borró de un plumazo.
Eso sí, por las dudas de que pienses mal, se reivindica peronista (?). No alcanza, my friend, hoy no alcanza decir...soy peronista. Mirá cómo no alcanza si hasta la Chiche Duhalde dice que es...(oia, la Chiche, una maestra argentina...)
Mandé entonces mi comentario a esa bolsa de gritos que es La docencia enloquece, y diciéndoles que la vergüenza me impedía seguir compartiendo ese espacio, me borré...
Ahora, no me preocupa que el señor Don Fernando siga con su página y su blog asesor. Está en todo su derecho. En realidad, lo que sí me preocupa y mucho es el nivel político e ideológico que sobrevuela en nuestro gremio.
Maestras y profes diciendo no a la discusión política, no a los políticos, no al gobierno como si fuera una lucha revolucionaria contra el Poder, repitiendo como loros bien entrenados lo que doña Mirta dijo en el último almuerzo.
Che, ¿dónde quedó la docencia de la Carpa Blanca? Sí, ya sé...Contra la Rata era fácil ir todos para el mismo lado...
En resumen, cuidate. Porque Noelia está viva y anda por las aulas argentinas.
A lo mejor, si te sirve como antídoto, la Rosarito Vera Peñaloza, la primera maestra argentina...



sábado, 11 de septiembre de 2010

Maestras y maestros


Ayer fui al quizá último acto del día del maestro en mi carrera docente. Y hubo muchos. Desde los lejanos del jardín de Grünbein, donde más que un jardín éramos una familia. Siguiendo con los de la escuela 50, en la que con Mara y María Rosa teníamos el coro de los pibitos de primero, que cantaban como descosidos en todos los actos. Y los de la EGB. Y los poquitos de la ESB.

Y en todos, el himno a Sarmiento. En todos, o casi todos, los lugares comunes del "padre del aula", del "niño que nunca faltó a la escuela", del patriota ejemplar. Sólo una vez, en un acto del 11 de setiembre, las maestras leímos una carta abierta de CTERA en defensa de la educación pública. Y alguna otra vez, en alguna escuela se recordó a nuestro Carlos Fuentealba. Y a lo mejor a Marina Vilte, desaparecida por la dictadura. Pero muy pocas veces.

Siempre, la higuera, el telar de doña Paula, el niño Domingo que iba a clase bajo los peores diluvios.

Así estamos. Nos debemos, como maestras y maestros, una reconsideración de nuestra historia. Nos debemos un debate. Porque si Sarmiento es el padre del aula, yo prefiero ser huérfana de toda orfandad.
Nos debemos el crecer en el pensamiento, el madurar en el bagaje ideológico.
Nos debemos poder reírnos sin complejos de la Noelia de Gasalla, sin vergüenza, porque llegamos al punto en que sabemos positivamente que nosotras, las maestras, NO somos Noelia. Pero esto es algo que todavía nos lo debemos.
Nos debemos defender sin falsas declamaciones la escuela pública, mientras mandamos tranquilamente a nuestros hijos a la privada.
Nos debemos reconocernos como trabajadoras y trabajadores de la educación, ni apostolado, ni vocación de mártires.
Nos debemos asumirnos como profesionales de la educación, con el desafío de querer saber cada día más, sin que el "corro de una escuela a otra" sea el pretexto para no.
Nos debemos la discusión sobre nuestros alumnos, sobre su futuro, sobre nuestras responsabilidades.

Nos debemos sacarnos de encima al padre del aula. Ya está. Gracias por la 1420. Pero ya está, Domingo Faustino. Porque ¿sabés una cosa? Cuando leo en tus libros el tremendo desprecio por el gaucho, por el aborigen; la admiración casi cipaya por una Europa que ni te dio la hora...veo a quienes ningunean a nuestros chicos, veo a los que quieren la mano dura, veo al que ve a un pibe y cruza de vereda para que no se le acerque ese cara de prontuario que viene por ahí.

Busquemos otros ejemplos inspiradores. Hay. En la historia. En nuestro pueblo. Hay.
Carlos Fuentealba es quizá el más reciente. Pero tantos otros... Así que busquemos.

Qué cosa. Yo me voy de la docencia activa el 31 de diciembre. Qué cosa. Justo en este momento tan apasionante que nos toca vivir. Pero me voy. Porque veo la desidia, porque veo el desaliento, porque veo el nomeimporta. Qué cosa.

Deberíamos recuperar la mística, che. Ser maestro no es cualquier cosa...
(la foto es de mi primer grado, año 1958. No me busquen. Ese día estaba enferma).

viernes, 18 de diciembre de 2009

Máistra


Te queda grande, petisa. Te queda grande el título de Maestra Normal Nacional. Mejor podríamos ponerte otro: Reina de las licencias y carpetas médicas. A ver si nos contás un poquito de tu carrera docente. Queremos saber. Así se transparentan algunas cosas.
Y te dejás de dar cátedra porque te pusieron el cassette. ¿Dar cátedra, dije? Nooo, en todo caso chirolizar (con perdón del ídolo Chirolita).
Entre una maestra como ésta, y un intelectual como Posse, prefiero al filósofo Ricardo Chocoloca. Mirá lo que te digo.