
El año pasado, mi amiga, la Nilda de Lanús, me regaló un librito en el que reunió una interesante cantidad de posteos publicados en su blog. Aunque ella decía que "...pasar al papel un blog es como poner el mar en la pelopincho a baldazos..."
Siempre tengo el librito a mano. Por eso hoy se me pintó publicar este escrito, esta reflexión, esta si se quiere aguafuerte bonaerense. Que comparto y suscribo en su total totalidad.
BUENA GENTE
En mi barrio son buena gente, la que hicieron, la hicieron con el trabajo. Nadie les regaló nada, vinieron de abajo. Esto es casi una declaración de principios: no tienen tongo y jamás se quedaron con un guita de otros. Gente de laburo.
Sin embargo siempre están en la vereda de enfrente: yo los conozco bien, y si uno insiste, se terminan enojando.
Si digo "derechos humanos" ellos hablan de "sus" derechos humanos.
Si se habla de la pobreza, enseguida sospechan de la falta de esfuerzo.
Cuando se refieren a la delincuencia (ellos la llaman inseguridad, y hasta fueron por primera vez, o pensaron ir. a la plaza con el ¿ingeniero? Blumberg), piden la pena de muerte, sin hacerle asco a meter a los chicos allí. Es que sus hijos, nosotros, estudiamos y trabajamos, no como estos negros. Negros de mierda, o tal vez peor, negros de mente, no de piel.
Si se cruzan con pibe de la calle, no pasan de la limosna, no logro entender si es de buena fe, por las dudas o por el miedo que les morfa el alma a tarascones.
Se quejan de la soberbia de esta presidenta, pero a mi esto me da cosita porque yo, que los vengo escuchando desde que nací, juro que nunca hablaron de la soberbia de los militares.
Si miran a la juventud, siempre sospechan, ¿es que acaso no fueron jóvenes? Nunca hablan de eso, o hablan de una juventud que a mí me suena vieja.
Si defendés ideología piensan que sos un tarado (no te dicen que se te va a pasar cuando crezcas ¡porque encima vos ya estás madurita!)
En el fondo, se enamoraron de la inflación y del dólar barato. porque les permitía hacer sus pequeños negocios de tenderos, y olvidarse de que la guita va y viene y ahora les tocó que se vaya.
Si hablan de los que ganaron guita grande con los negociados de la corrupción, se les nota un poco de envidia, mal disimulada,por otra parte.
Lo que les da miedo, a vos te da lástima. Lo que admiran a vos te parece grotesco.
Si uno habla de socialismo, rapidito te adjudican el sambenito de que te aprendiste el librito, como si el peor liberalismo también no fuera un recitado.
Son buena gente, los conozco bien. Viven en mi barrio, me conocen por el nombre, y siempre trabajaron. Pero están en la vereda de enfrente.





