Caminante no hay camino.....


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miércoles, 8 de febrero de 2012

Los monos sabios




Si va a hablar la Yegua yo apago el televisor.
Ya sabemos que todas son mentiras e inventos.
Las cifras están dibujadas.
Miente. Miente. Miente.
Terminó de hablar Cristina. Pueden prender el televisor. (acá).






Y así siguen, los monos sabios.
(Sabios?)
¿Dónde está su sabiduría?
No miran lo que no les gusta.
No escuchan lo que les desagrada.
No emiten opinión por las dudas de tener que oír lo que no les conviene.
Repito: ¿dónde está la sabiduría?
La sabiduría de escuchar y mirar a quien no piensa como nosotros nos hace poder hablar ejercitando el pensamiento crítico.
Cuanto más me niego a ver y escuchar, más necio me hago
Y más me encierro entre los necios que hacen lo mismo que yo.

Soberbia ignorante de los "cabeza de termo".


jueves, 26 de enero de 2012

Nube de pedos

















"...Vivía en eso que suele llamarse -casi irremplazablemente-' una nube de pedos'. Nadie sabe cómo se forma una nube así. Pero se supone que el que decide vivir en ella sale volando de la realidad. Se eleva por sobre ella hasta el punto de ya no verla. No se sabe quiénes han aportado los pedos que han dado contextura a la nube. Acaso el que por fin se sube a ella y muy posiblemente los monguis (sic) que lo acompañan. Es como si se hubieran reunido y alguien sugiriera:
' Necesitamos un lugar propio. Apartado de todo y de todos. Donde podamos meditar en paz nuestras cuestiones. Nos alejará un poco de la realidad pero nos cederá la sabiduría de los monjes tibetanos, que suben a los picos de las montañas nevadas para reflexionar y luego regresan llenos de verdades'.
Así, con unánime decisión, todos empiezan a emitir ventosidades ruidosas. Una vez que la nube de pedos está lista suben y se alejan rumbo a las alturas. Desde ahí deciden..."

JOSÉ PABLO FEINMANN, Peronismo 2, página 198.

Y no me digas que en nuestro argentino cielo no navegan algunas de estas nubes. Mirá con atención, capaz que sobre tu cabeza, hoy, ahora, anda dando vueltas alguna...

viernes, 6 de enero de 2012

Como costureritas


¿Qué les pasa a nuestros intelectuales? Capaces de finas y aceitadas elucubraciones, estudiosos de la minuciosidad, artífices de la palabra justa...Y caen en la red dorada como la costurerita que dio el mal paso encandilada con las luces del centro.
Primero fue el buenazo de José Pablo, al que La Nazión, según él, le clavó un puñal por la espalda en una entrevista que su editorial había pautado. Y sí, había que vender el libro. El periodista era tan amable. Fue una charla casi íntima. Y al otro día esas palabras casi íntimas dieron la vuelta al mundo en menos de ochenta horas.
Ahora le pasa al Guille. Al que admiro. Como al anterior. No como al Julio, pero por ahí. Saccomanno dice haber recibido un llamado de Norma Giarracca, que le comenta sobre las intenciones de esta Plataforma 2012. Y le dice: Sí, contá conmigo. De onda. Porque parece que la convocatoria a muchos fue así. Por teléfono. O por mail. ( ¿reuniones con arduos debates? ¿intercambios apasionados antes de elaborar el documento? No. Es verano, ¡Qué te pasa!)
Y al otro día te desayunás que hay cosas, algunas, pocas, que no te cierran. Pero por sobre todo te enfurece que la nota salga en el diario genocida (no son mis palabras, es una frase del Guille). Y que la madre inspiradora sea nada menos que Betty, y que don Martincho también ande medrando por ahí.
Entonces salimos más rápido que ligero y retiramos nuestras firmas.
En resumen, no aprendimos nada. Vuelven a usarnos. Pareciera que no medimos la real dimensión del poder de los medios y del Poder. Pareciera que nuestras patitas tendrían que estar un poco más en el barro y menos en el parquet plastificado.
Porque no somos mala leche. Somos buenas personas. Tenemos las mejores intenciones. Y así y todo, nos han jodido otra vez.
Seguimos siendo las costureritas de la historia.
Y lo seguiremos siendo porque tenemos miedo de que nos etiqueten, le tenemos pavor a ese "intelectual orgánico" del que nos hablaba Gramsci. Por sobre todo colocamos nuestra independencia, nuestro pensamiento crítico. Que no está mal. Nada mal. Pero que tiene el riesgo de hacernos tropezar varias veces con la misma piedra, parece.
Como experiencia debería servirnos, creo. Y ver de qué va la cosa hoy, ahora, aquí. Digo, para que los Reyes no nos sigan trayendo estos regalitos inesperados, como a aquel nenito que había pedido una bici y se encontró con un combo de calzoncillos y camisetas...

( Disgresión: mi último post antes de sumergirme en parciales, coloquios y finales fue en el aniversario de Néstor. Mirá vos, qué ironía. Ese tipo sí que la tenía clara. Por supuesto, me dirán. No era un intelectual con pensamiento crítico e independiente. No, vieja, no. Era el mayor cuadro político de los últimos 30 años. Ahí está la diferencia),.

jueves, 27 de octubre de 2011

martes, 18 de octubre de 2011

Ahora me publican, che


Qué cosa. La Nilda, amiguísima y generosísima, me pide que le dé mi opinión sobre el kirchnerismo en Bahía. No tengo una mirada académica. No tengo, incluso, correción política. Pero igual le escribí. Desde lo más emotivo, si querés. Y ella lo publicó acá. Y yo estoy tan orgullosa de que sea mi amiga...

viernes, 30 de septiembre de 2011

El bolsillo


Lagente piensa con el bolsillo.
Lagente vota con el bolsillo.
Lagente elige con el bolsillo.
¿Hay alguien que no lo haga? ¿Hay alguien que, al momento de tomar una decisión, deje de lado espiritualmente el adminículo de guardar sus economías? ¿Hay alguien que se sustraiga a los avatares cotidianos y se eleve como en un nirvana?
¿Hay alguien que se saque como una ropa vieja la vida de todos los días cada vez que va a votar?
Hipocresía si la hay de parte de las dos gerontas del espectáculo nacional: Susana...cuando decidiste compartir la cama con Carlitos ¿no te pasó por la cabeza tu bolsillo? Mirta...cuando te casaste con Monsieur Daniel ¿no te imaginaste un futuro de bolsillos plenos?
Hipocresía.
Porque Alfonsito piensa con su bolsillo. Porque De Nárvaez piensa con su bolsillo (y ya lo creo que lo hace). Porque hasta el suizo Binner piensa con su bolsillo.
Porque don Magnetto piensa con su bolsillo. Porque Ratazzi piensa con su bolsillo. Porque hasta Obama piensa con su bolsillo.
O quizá hay bolsillos habilitados para acompañar al pensamiento. Y los bolsillos raídos no lo están.
Bolsillos que ahora pueden coser su fondo. Bolsillos que abultan un poquitito más. Bolsillos que sí, que es cierto, no te los podés sacar al momento de definir tu voto.
Podríamos decir entonces: yo soy yo...y mi bolsillo. Unidad existencial si la hay.
No me pidas optimismo si el bolsillo no existe. No me pidas tranquilidad para elegir, para pensar, para debatir, si en el bolsillo no hay nada. No me pidas más o menos objetividad si meto la mano y pasa de largo, en el malhadado bolsillo.
Es cierto que en los noventa, un sector, la clasemedia Miami, también votaba con el bolsillo, la cuotita, los viajes, el espejismo del uno a uno. Ahí no la escuchábamos a doña Su hablar del bolsillo de lagente. Porque mientras algunos cuidaban su bolsillito, un montón iban perdiendo hasta la capacidad de tener ropa con bolsillo.
Ahi está la diferencia. La diferencia de ver cómo esos bolsillos pegados como las paredes del estómago con hambre, algo tienen hoy que nos hacen reír un poco más frecuentemente. Algo tienen que ver con que una mamá te diga: le compré las camas a mis hijos porque no tenían, y cuando termine las cuotas me compro la heladera. Algo habrá en esos bolsillitos para que, pases el día que pases, principio, medio o fin de mes, la peatonal Drago esté siempre llena de familias, viejos, pibes, tomando su heladito o comiendo su pancho.
Pero claro, no hay nada que hacer...Piensan con el bolsillo.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Hijos



La mamá de una amiga-compañera-paralela en primero (como decimos las maestras cuando compartimos el mismo nivel), había acuñado una frase que repetía hasta el cansancio: "Dormí tranquila ahora, que no tenés hijos. Porque cuando los tengas no lo podrás hacer más, salvo cuando estés en el cajón..."
Nos parecía exagerado...hasta que tuvimos nuestros propios hijos. No dormís más tranquila con ese sueño que tenías de soltera, o cuando compartís la cama y quien está al lado atorra de la misma manera que vos. No dormís tranquila ni siquiera cuando tus hijos crecen, y se van, y te convierten en abuela. Qué vas a dormir tranquila, si en lugar de restar, se suma. Preocupación, digo... Preocupación, no el miedo pedorro de la ignorancia que fogonean los medios de in-comunicación.
Se me ocurre todo esto pensando en la pobrecita Candela. Pobrecita de toda pobrecitud. Se me ocurre pensar si la mamá y el papá tenían idea de cómo las consecuencias de lo que hacemos los adultos cae sobre la inocencia de nuestros chicos. Se me ocurre pensar en esa manera de actuar que tenemos a veces los grandes, olvidándonos de la responsabilidad de lo que implica ser padres.
Se me ocurre pensar que nada, ni el blackberry más bonito, reemplaza a esa contención de nido que les debemos a nuestros hijos. Qué sociedad de mierda es la que heredamos del neoliberalismo. Qué personas de mierda somos si creemos que la paternidad, la maternidad, es rodearlos de cosas sin importar cómo las conseguimos. Qué irresponsabilidad la nuestra si estamos convencidos de que hagamos lo que hagamos (y cuanto peor, peor) no habrá consecuencias. Y las consecuencias golpearán hasta la muerte a nuestros seres más queridos.
No hablo de culpas. No hablo de gritarle a la mamá que es una asesina . No hablo del show mediático. No hablo de lucrar (económica y políticamente) con la muerte. No hablo de un Colorado patético que nos dice hasta el hartazgo que nos puede pasar esto absolutamente a todos. No hablo del pobre Darín, alma bella, que de tanto decir que la convocatoria era "Apolítica" se desayunó de golpe sobre cómo la peor de las políticas se lo está llevando puesto. No hablo de todos los figurettis que, por un momento de fama, llamaron a esa cruzada solidaria inventando cosas con el solo fin de hablar un ratito con la estrella de turno. No hablo de esa sensación que sobrevuela todo (bajo mundo-la mejor de las policías-bañero de Lomas).
Hablo de una sociedad en la que, todavía, no hemos aprobado la materia "Niños y jóvenes nuestros". Estamos, a lo mejor, en la mitad de la cursada. Pero lejos de aprobarla, aún.
Muchas veces las maestras nos encontramos con estos chicos en riesgo. Chicos que son buenos alumnos, aparentemente bien atendidos. Que vienen todos los días a la escuela. Que se aplican. Que son soles... Chicos que transitan la vida como por una cuerda floja. Y sabemos de su entorno...Y no podemos hacer nada, nada...
Esta sociedad en que tener es ser, y en que un minuto frente a una cámara nos da la sensación de la inmortalidad, es la que tenemos que cuestionar, que debatir. Para sacar al aire todas sus lacras, todas sus miserias, todas sus injusticias. Todo lo que el ¿bienintencionado? show mediático se preocupa cotidianamente en dejar en el subsuelo profundo.
Cuestionar, debatir. Pero con una lectura política. De lo contrario, esa blanquitud de lo apolítico te lleva a caer directamente en la bolsa indiferenciada en la que las corporaciones hacen su negocio.