Caminante no hay camino.....


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sábado, 25 de julio de 2009

26 de julio del 52


Para los que, como yo, apenas teníamos dos meses o no habíamos nacido en esa fecha. Ni Madonna, ni Nacha, ni Esther Goris, ni Faye Dunaway, ni Flavia Palmiero...Eva, la auténtica Eva, que está presente, burlándose del tiempo, de la falta de memoria, de la Libertadora que se pensó que secuestrándola, desapareciéndola, la borraba de la historia. Como Tupac Amaru: volveré y seré millones...
Gracias, gracias Mona por tu generosidad al compartir tus lecturas

"... ¡Viva el cáncer!, escribió alguna mano enemiga en un muro de Buenos Aires.La odiaban, la odian los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente.Ella los desafía hablando y los ofendía viviendo.Nacida para sirvienta, o a lo sumo para actriz de melodramas baratos.Evita se había salido de su lugar.La querían, la quieren los malqueridos; por su boca ellos decían y maldecían.Además Evita era el hada rubia que abrazaba al leproso y al haraposo y daba paz al desesperado, el incesante manantial que prodigaba empleos y colchones, zapatos y máquinas de coser, dentaduras postizas, ajuares de novia.Los míseros recibían estas caridades desde al lado, no desde arriba, aunque Evita luciera joyas despampanantes y en pleno verano ostentara abrigos de visón.No es que le perdonaran el lujo: se lo celebraban.No se sentía el pueblo humillado sino vengado por sus atavíos de reina.Ante el cuerpo de Evita, rodeado de claveles blancos desfila el pueblo llorando.Día tras día, noche tras noche, la hilera de antorchas: una caravana de dos semanas de largo.Suspiran aliviados los usureros, los mercaderes, los señores de la tierra..." EDUARDO GALEANO
"...La primera que lee La razón de mi vida es mi mamá, que dice que es un libro fundamental para las mujeres, y que se lo va a regalar a Ema, esa pánfila.
Evita está enferma. Ya no aparece con los vestidos de reina y toda llena de brillantes, como me gusta a mí. Ya no usa más el pelo suelto. En las fotos de las revistas y los diarios se la ve flaca, triste, con el pelo apretado y trajecito gris de directora de orquesta.
Vamos caminando y mi mamá me dice: “Acá está Evita, enferma”. Y después me señala lo que alguien escribió en una pared, con letras grandes y blancas: VIVA EL CÁNCER.
En el noticiero del cine vemos a Evita, que va parada y saludando en un auto descubierto.“Mamá, ¿está mejor Evita?”, digo yo.“No. La llevan sostenida con una armazón de madera.”, dice mi mamá. “Evita se está muriendo”.
Hace frío y es de noche. Estamos en la cocina, escuchando la radio, y de repente el programa se para y una voz dice que Evita entró en la inmortalidad.
Son las veinte y veinticinco.
Mi mamá se pone a llorar pero sigue haciendo la comida.“¿Qué va a ser de Perón sin Evita, nena, me podés decir?”.
Desde la terraza veo salir las flores del Botánico del Sur. Nunca vi tantas flores.A mí me gustan las que forman corazones o guitarras o arpas
.Mi mamá me dice que me va a llevar a verla a Evita, que está embalsamada y no da nada de impresión. Pero cuando llegamos la cola es tan grande que mi mamá no se anima.
Aunque llueve y hay charcos, mucha gente está arrodillada en la calle. Hay viejitos más viejitos que mi tío Rodolfo y mujeres llenas de chicos. Y todos lloran. Mi mamá también.
En la escuela se hace un altar a Evita. “Es obligatorio”, dice mi papá.
Y hasta mi tío el millonario, que también es contrera, tiene que hacer el altar en la escuela de él.
Nosotras dibujamos a Evita en los cuadernos. Yo la dibujo con el pelo largo. Y atrás le hago unas flores y unas estrellas en tinta dorada, y le escribo con letra gótica: ¡ARRIBA LOS POBRES DEL MUNDO!
La señorita, que seguro es contrera, me llama y me pregunta de dónde saqué eso.
“Lo inventé. ¿Por?”
Graciela Cabal, Secretos de familia, Bs.As., Sudamericana, 1997, segunda edición

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